Amiga, el sueño de Jay Miner

                                                                                                                                                                                                      El Amiga fue (y de hecho sigue siendo) un ordenador muy especial que revolucionó con algunas de sus innovaciones la informática de la época. Fue un ordenador personal con extraordinarias capacidades multimedia, que sumado a su bajo precio lo hicieron el favorito de los amantes de los videojuegos gozando de gran éxito en las ultimas dos décadas del siglo pasado.

Estos ordenadores fueron comercializados entre 1985 y 1994, pero la historia del Amiga comienza a principios de los años 80s, con la creación de una empresa llamada Hi-Toro en Los Gatos, California. Su primer presidente fue Dave Morse y el objetivo de Hi-toro era crear una consola que les permitiese quedarse con gran parte del mercado de los videojuegos, que en aquella época estaba en manos de Atari. Precisamente Jay Miner, un ambicioso diseñador de hardware y creador de la consola Atari 2600 y del ordenador Atari 800, fue contratado por Hi-Toro para llevar adelante el proyecto. Miner sugirió que se diseñase una máquina basada en un microprocesador de 32/16 bits (el potente Motorola 68000) y que eventualmente pudiese expandirse para ser utilizado como un ordenador. Kaplan, exprogramador de Atari y miembro fundador de Activison, se encargaría de producir juegos exclusivos para el sistema.
Pero pronto llegaría uno de los muchos contratiempos que, con el tiempo, definirían la historia de Amiga. Buscando expandir el negocio, Morse pidió a Kaplan que contactase con Bushnell, fundador de Atari, para ofrecerle la Presidencia del Consejo. Pero en vez de eso, Bushnell convenció a Kaplan para que abanonase con la promesa de que ambos ganarían más dinero si iniciaban un proyecto propio. Bushnell perdería pronto el interés y Kaplan se vio obligado a volver a Atari para pedir trabajo.
Miner, por su parte, se puso al timón de Hi-Toro y aprovechó la oportunidad para dirigir la compañía en la dirección que más le interesaba, aceptando, eso sí, las exigencias de los inversores, que insistían en que el nuevo aparato debía ser una consola.
Con el fin de mantener la empresa en marcha mientras se trabaja en la consola, se decidió trabajar también en la producción de juegos para Atari 2600. Asimismo, se decidió usar el nombre comercial de Amiga, ya que Toro pertenecía a una firma japonesa.
Pero mientras que Amiga diseñaba su consola, el mercado de los videojuegos comenzaba a entrar en crisis frente a la expansión de los nuevos ordenadores domésticos, por lo que los inversores de Amiga comenzaron a pensar que quizás fuese una buena idea reformar el diseño de su consola original para convertirla en un ordenador. De esta manera, Jay Miner forjó su ansiado prototipo de ordenador y empezó el diseño del auténtico Amiga, de nombre clave “Lorraine”.


El modelo inicial de prueba quedó terminado en Septiembre de 1983. Era el año en que IBM deslumbraba al mundo con su PC AT, basado en el chip 80286 de Intel, una unidad de disco 5″1/4 de 1’2 MB y 256 KB de RAM, que sin monitor ni tarjeta de vídeo costaba 4.000 dólares. Los primeros PC habían comenzado a popularizarse entre los profesionales y los Commodore 64, Spectrum, Amstrad y MSX arrasaban entre los más jóvenes.
En el año anterior, Apple había presentado el Macintosh, uno de los primeros ordenadores en popularizar innovaciones como el ratón y una interfaz de ventanas e iconos.
La idea básica con la que fue diseñado el Amiga fue la de hacer que cada tarea (sonido, gráficos, periféricos, etc.) estuviera descentralizada, teniendo un chip específico para cada una, con un procesador central, el Motorola 68000, que coordinara a todos estos chips dedicados.
Así pues, la máquina no sólo usaba el 68000, sino que también empleaba tres chips (Agnus, Denise y Paula) que controlarían ciertas funciones liberando de carga a procesador y RAM. En cierto modo, similar a como se estructura la arquitectura de un ordenador en la actualidad.


Las características básicas del Amiga 1000 de 1985 incluían un Motorola 68000 de 32 bits funcionando a 7Mhz, 512KB de RAM (ampliables a 8MB), interfaz gráfica y multitarea.
El chip de vídeo era capaz de manejar 32 colores (de una paleta de 4096) con una resolución de 320×200, que podían mejorarse aprovechando características poco documentadas  de estos chips.  Poseía aceleración de vídeo por hardware (copiar bloques, dibujar líneas y rellenar sólidos). Todo esto en una época que el mundo del PC utilizaba casi exclusivamente monitores de fósforo verde.
En cuanto al sonido, presente en los IBM compatibles mediante un pequeño parlante capaz de hacer poco más que “beep”, el Amiga disponía cuatro vías de sonidos digitalizados en estéreo (dos por canal), que funcionaban de forma totalmente independiente del procesador, incluso accediendo a la RAM por sus propios medios. Esto le permitía proporcionar música de calidad y efectos de sonido a los videojuegos sin sacrificar velocidad.
Así pues, a pesar de que el microprocesador principal del Amiga era el MC68000, el mismo que en el Macintosh, lo que le proporcionaba una potencia de cálculo inusitada para la época, el verdadero secreto del Amiga era el conjunto de microprocesadores especializados para audio y vídeo con los que se podían conseguir unos gráficos y animaciones increíbles, incluyendo superposición de vídeo, una resolución comparable a la calidad de la televisión y una paleta de millones de colores.


Pero todo el ingenio e innovación no se limitó al hardware, el sistema operativo del Amiga también se diseñó desde cero y se convirtió en una de las primeras interfaces gráficas lanzadas con fines comerciales, menos de un año después de la aparición en 1984 del escritorio de Macintosh. Una de sus características, ya disponible en el UNIX de la época, es que era multitarea, otro avance importante: que permitía que varios programas se ejecutaran a la vez. El entorno de trabajo Workbench permitía abrir varias aplicaciones y gestionarlas como ventanas. Pronto llegaron a manos de los desarrolladores diversos lenguajes para que pudieran crear aplicaciones y juegos.


Lamentablemente, a esas alturas la situación económica de Amiga necesitaba una fuerte inyección de capital para la producción en masa y un mal acuerdo con Atari la llevó a una situación límite. Finalmente la empresa Commodore Bussiness Machines adquirió Amiga Corporation para financiar los últimos desarrollos y comercializar los equipos, que verían finalmente la luz en forma de tres modelos: el Amiga 1000 como primera versión lanzada el 23 de junio de 1985, el Amiga 2000 como equipo profesional para gráficos, música y vídeo y el Amiga 500 como máquina de juegos para el hogar, lanzados en 1987, lo que fue decisivo para maximizar las ventas de un mismo estándar tecnológico atrayendo dos mercados diferentes a la vez, producir tanto una variante doméstica asequible como otra más cara y profesional, fue, por tanto, un acierto por parte de Commodore. Pero no fue el único, ya que Commodore mantuvo Amiga como plataforma “abierta”, lo que significaba que cualquier desarrollador podía crear, producir y vender software sin tener que obtener una licencia y pronto se acumuló un gigantesco catálogo de software para el Amiga.


Así pues, el Amiga de Commodore vivió su época dorada en los últimos años de los 80, con una comunidad de usuarios que crecía cada día y el respaldo de muchos fabricantes de accesorios y software para el emblemático equipo.
Los usuarios de Amiga se conectaban a través de módems y BBS (los foros de Internet de la época) y podían comprar su revista Amiga World en el quiosco todos los meses.


Esa revista apoyó el ordenador de Commodore incluso antes de que se pusiera a la venta, con entrevistas protagonizadas por usuarios de lujo como Andy Warhol, que realizó algunas de sus obras con el ordenador. El Amiga también se usó para crear efectos especiales de algunas películas y series de televisión de por aquel entonces.
Pero, con el paso del tiempo, los Mac y los PC evolucionaron hasta igualar las capacidades del Amiga y superarlas, mientras Commodore se quedaba paralizada sin saber bien por dónde contraatacar. Su parálisis y mala gestión supusieron su muerte.
Commodore dejó de fabricar equipos en 1994, pero la comunidad de fans de Amiga sobrevivió y hoy en día todavía se considera al Amiga como uno de los más importantes “ordenadores de culto” de su generación.

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